23 de octubre de 2016

Diástole - Emilio Bueso

Qué horrible tener que decidir que hacer durante el poco tiempo que tienes libre... ¿leo o escribo? fuf, pues un poquito de cada, aunque casi siempre acaba ganando la lectura y luego se me van acumulando los libros :( en fin, creo que eso sólo me preocupa a mí, o sea que mejor me callo y sigo adelante con mi opinión sobre Diástole.

Mi memoria es buenísima pero no tengo ni idea de como o por qué decidí leerlo, si me lo recomendaron, si lo encontré, no sé, pero me alegra haber llegado a Emilio Bueso y haber terminado esta novela.


De qué trata?

Jérôme es un pintor que recibe el encargo de retratar a Iván, un misterioso extranjero, pero tendrá que hacerlo según sus normas: a lo largo de cuatro sesiones, en cuatro sitios diferentes, con cuatro posturas diferentes en una misma obra, será en la casa de Iván y siempre de noche. 
A través de estas sesiones iremos conociendo la historia de Iván, un hombre perseguido desde hace muchos años.

Mis impresiones

Vamos a lo peor del libro... el imperdonable spoiler que hay en la misma portada, por favor... aunque la novela se pueda desarrollar sabiendo lo que encontraremos y la podemos disfrutar igual, sería mil veces mejor que cambiaran esta portada y quitaran esos colmillos que vamos a ser sinceros, no hace falta ser un fan del terror para saber de qué personaje se trata! En fin, de esas cosas que no se entienden!

La historia nos la cuenta Jérôme y nada más empezar nos desvela ya su final, él estará muerto cuando termine la historia, pero para ello aún quedan muchas páginas y muchas historias mezcladas. Es verdad que Jérôme nos cuenta más sobre Iván que sobre sí mismo pero a medida que avanza la narración vamos descubriendo la personalidad del pintor que se confiesa politoxicómano y casi diría que orgulloso de ello, o al menos de la vida que lleva a pesar de sus adicciones.

El libro se divide en cuatro capítulos, que son las noches que van a compartir los dos hombres y acabará con el amanecer del quinto día, ahí conoceremos todo sobre Iván y como el encuentro afectará al pintor y su día a día, la historia inicial está clara, es la del extranjero, pero a lo largo de las casi 250 páginas otras se irán intercalando: su coche, el mono que le crea lo que se mete, la vigilancia de la Federación Rusa, el amor de Iván, los perros que viven con él, Dumitru su sirviente...

Diástole es una novela original, no la típica de vampiros que nos venden actualmente la mayoría de autores, es una mezcla de arte, intriga, thriller, terror, amor y odio, quizá lo que menos abunda es el terror pero Bueso consigue engancharnos totalmente a la trama y me ha llevado a algo que hacía muchos libros que no hacía: parar en algún punto y ponerme a buscar en Internet sobre un tema concreto, en este caso: Chernóbil, la contaminación del lugar y la separación por zonas, donde la primera es un área que mirar de cuando en cuando y la cuarta el área de exclusión y sobretodo me ha fascinado la existencia de los samosely, que tirando un poco de Wikipedia y resumido, son los ciudadanos que viven de manera ilegal dentro del área de 30 km desde la central nuclear, hay muchas personas que se negaron a ser evacuadas o que regresaron luego, y fuffffffff, no me he pasado horas imaginando que se debe sentir viviendo en una zona que sabes que está contaminada, donde tus vecinos o familia están desarrollando todo tipo de mutaciones, muriendo de cáncer... luego recordé también esa película -bastante mala- Atrapados en Chernóbil y finalmente pensé que se podría hacer un videojuego muy guapo usando como escenario la cuarta área... en fin, que el tema le dió a mi imaginación para mucho!


El arte también ayudó a que la novela me picara aún más la curiosidad, los cuadros que se citan (búsqueda de algunos en Internet), los rituales que los pintores siguen a la hora de empezar y terminar sus obras, incluso el por qué de la necesidad del extranjero de ver su retrato... todo ello consiguió que terminara el libro en nada y menos y sobretodo, que decidiera leer en breve alguna otra novela del autor. 

La entrada de Cristo a Bruselas. J. Ensor.
El Gólgota. E. Munch

Los capítulos no son excesivamente largos y hay muchos diálogos que agilizan la lectura, por ello es un libro que se lee de forma muy rápida, al inicio quizá nos sorprenda la forma de escribir de su autor, como intercala información que inicialmente nos parece superflua, por ejemplo la manera en que su Talbot Horizon lo deja tirado cada noche cuando sube hacia la casa de su modelo pero al final le coges gusto a estas micro tramas dentro de la trama inicial, te acercan a la realidad del narrador, así conocemos el pasado de Iván y el presente de Jérôme. 

No puedo decir que el final me sorprendiera, realmente no, no sabes qué historia le va a contar su modelo pero si sabes como acabará todo para el pintor y aún así, a pesar de no contar con el efecto sorpresa es una historia que deseas leer. El ritmo va aumentando a medida que se va agotando el tiempo y deseamos que llegue el esperado amanecer sabiendo de antemano qué encontraremos. 

Por todo ello, es un libro que me ha gustado leer, es apto para todos los públicos ya que miedo no da en ningún momento, no habrá estómago sensible que se resista con su lectura porque el argumento es más cercano al thriller que al horror, podría ser una historia de vampiros o no, la naturaleza inmortal sólo es necesaria para el desarrollo del personaje y para explicar algunas cosas, pero realmente no hay sangre derramada y eso lo hace diferente, original y por ello, interesante.

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