2 de enero de 2017

El Wendigo - Algernon Blackwood

El Wendigo es un relato de terror que escribió Blackwood en 1910. Confieso que no era mi intención empezar el año con él pero así ha sido ya que lo terminé el día 1 entre sueño y sueño.
Está considerado uno de los 10 mejores relatos de terror de la literatura inglesa y su lectura es casi obligatoria si hablamos de literatura sobrenatural.



Pero... ¿qué es un Wendigo? es una criatura mitológica que aparece en las leyendas de varias tribus del noroeste de Estados Unidos y Canadá, normalmente se le ha relacionado con historias de canibalismo ocurridas por la zona. Para convertirnos en un Wendigo, debemos comer carne humana o ser poseídos por su espíritu, así pues nació como una especie de advertencia contra aquellos que devoren otros seres humano, de hecho, se considera que es mejor morir de hambre o el suicidio antes que comerse a otra persona.

En el relato de Blackwood no se le presenta como un caníbal sino como un comedor de musgo y personifica la llamada de la naturaleza, el viento, los árboles... Es un ser que nos llama por nuestro nombre y cuya llamada no podemos rechazar, según lo que deducimos una vez leído es que creer en él ya nos convierte un poco en posibles víctimas de esta criatura.

Esta breve historia -de no más de 80 páginas-, nos cuenta como un grupo de cazadores se adentran en una región poco explorada mientras van buscando alces y su camino se cruza con el de un ser que habita en lo más profundo del bosque, éste pondrá en duda su cordura y les dejará una huella que el tiempo no será capaz de borrar.

El planteamiento del autor nos puede recordar esas acampadas de pequeños en el bosque, esos cuentos de terror que escuchábamos sin perdernos palabra y el miedo que sentíamos después, una vez en nuestra tienda, cuando ya los demás no estaban a nuestro lado para sentirnos reconfortados por su compañía.
El miedo que sentíamos en ese momento, no nos lo producían las historias contadas sino como nuestra mente imaginaba luego que los ruidos que oíamos eran algo diferente a la realidad, cualquier cosa podía estar ocurriendo fuera. Blackwood nos da una serie de pinceladas para que nuestra imaginación haga el resto, nos sitúa en un contexto donde somos seres indefensos frente a la naturaleza y a lo que en ella habita y es ésta la parte más interesante de la novela, la excelente atmósfera por él descrita y las breves descripciones del ser que ahí acecha.

La historia está contada por un tercero, una persona nos cuenta lo que le ocurrió a otra, distanciándose un poco del relato, intentado dotarle de objetividad y a la vez dejándonos con la duda de si aquello contado es real o no.
Es un relato sencillo, fácil de leer y ligero, pero bastante cargado de simbolismos. Desde el primer momento vemos dos fuerzas enfrentadas, por un lado la fe y por otro la razón, representadas en dos personajes: el doctor y el estudiante de teología, las opiniones de uno y de otro se ven enfrentadas por el Wendigo, pero estos dos hombres, a pesar de ser tan diferentes, representan a su vez la flema británica frente a la superstición de los demás, ellos permanecen serenos y fríos mientras los otros sucumben al mito, a la leyenda y a lo sobrenatural. 

El Wendigo empieza de forma algo lenta, quizá nos cueste avanzar por sus primeras páginas pero gana en intensidad a medida que nos vamos adentrando en lo más profundo del bosque, así pues, tened algo de paciencia al empezar y disfrutad de las descripciones que el autor hace de la zona, no usa un lenguaje recargado y consigue que nos representemos bastante fielmente la zona.

Lo que le ha faltado para mí, es una descripción más detallada del ser que mora en los bosques, es demasiado sutil, me faltan detalles para poder darle a mi mente más realismo, es verdad que se centra mucho en las sensaciones que en los humanos provoca pero no estaría de más centrarnos un poquito más en su persona, incluso quitando un poco de descripciones del bosque... no creo que hiciera falta ni siquiera alargar el relato, simplemente prescindir un poco de la naturaleza en sí, para centrarnos en el ser maligno que de ella se nutre.

Es un relato que hacía bastante que quería leer, su lectura no me ha ocupado más que un par de días y una vez terminado, buscando información sobre el mito he descubierto que incluso la psicología ha descrito un trastorno muy curioso: la psicosis por wendigo, un trastorno mental que se daba en algunas tribus de Canadá, donde la persona que lo sufría dejaba de comer y sufría náuseas y vómitos frente a la comida normal, si no se paraba el proceso la persona manifestaba el temor de que el espíritu del Wendigo le poseyera convirtiéndolo en caníbal, cuando eso ocurría pedían a los otros miembros de la tribu que acabaran con él. Curioso, ¿verdad?